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¿Somos conscientes de las consecuencias psicológicas que conlleva el consumo de LSD?


El LSD es una sustancia producida en laboratorios de manera sintética, a través de precursores químicos. Siendo descubiertas  sus propiedades casualmente por Hofmann en 1938.

Durante los años 50, el LSD fue utilizado para aumentar el conocimiento sobre la fisiología del Sistema Nervioso Central y la patogenia de las enfermedades mentales. En esta época aún no se pensaba que esta sustancia fuera peligrosa, llegando incluso entre estudiantes y artistas para ver diferentes perspectivas de la percepción que tenían de la realidad y así ayudar a mejorar la creatividad.

Sobre los años 60-70, coincidiendo en esta época con el movimiento hippy, se pudo apreciar como el LSD fue uno de los elementos integrantes en esta “contracultura”. Esto supuso la extensión de su consumo  a grupos universitarios norteamericanos, grupos de música pop, ambientes literarios,…

También había psiquiatras en esta época que usaban esta sustancia para facilitar la psicoterapia en personas con déficit de autoestima y rígidos mecanismos de defensa.

En la década de los 70 se declaró ilegal, dejando de ser utilizada para las recomendaciones clínicas que se habían planteado hasta ahora. Desde ese momento, el consumo de LSD ha tenido altibajos, aunque siempre ha estado presente en el mercado ilícito.

En 2001, comienza un estudio del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social indicándonos unas estadísticas con las que podemos concluir que, evolutivamente, la prevalencia de consumo se ha incrementado tanto en Europa como en Norteamérica. Estos datos sobre  el porcentaje de personas que habían consumido LSD alguna vez en su vida, había sido de 2,8% en el inicio del estudio, en 2001; en 2003 de un 3%, en 2005 de 3,4%, en 2007 de 3,8%, en 2009 de  3,7%, en 2013 de 3,8%, en 2015 de 3,8% y en 2017 este porcentaje aumenta hasta en un 4,5%. Actualmente se ve un claro resurgimiento en las últimas décadas.

 

¿Somos conscientes de los efectos a corto plazo que el LSD nos ocasiona?

Los efectos encontrados del LSD en el cerebro no es que sean precisamente banales. El LSD es una droga psicoactiva. Esto quiere decir que actúa sobre el cerebro y consigue cambiar su estado de ánimo, comportamiento y la manera de relacionarse con el mundo que le rodea.

Los efectos que provoca esta sustancia hacen que se produzcan alucinaciones tras la ingesta. La definición de alucinación sería que usted percibe cosas como visiones, sonidos u olores que parecen reales, pero que no lo son. Es decir, se crean con la mente.  Las personas que lo consumen mencionan estas alucinaciones de una manera más cotidiana como “viajes”, teniendo diferentes connotaciones, y produciendo los efectos del LSD a corto plazo. La diferencia entre un viaje “bueno” o “malo” dependerá de la cantidad de ingesta tomada y la manera en la que responde su cuerpo por la suma de diferentes factores que influyen, por lo que los efectos a corto plazo del LSD son impredecibles.

Las características que componen a un “viaje bueno” serían: sensación de estar flotando, desconectado de la realidad, emoción de alegría y una disminución en la inhibición. También entre sus características nos encontraríamos pensamientos extremadamente claros y como si tuviera fuerza sobrehumana, sin temor a nada, siendo estos últimos síntomas semejantes a la sensación de estar ebrio al consumir alcohol.

Un “viaje malo”, por otro lado, puede llegar a ser aterrador y desagradable. Este se caracteriza por pensamientos atemorizantes, sentir emociones al mismo tiempo y pasar rápidamente de una a otra cosa. Los sentimientos pueden distorsionarse, los objetos se alteran, pueden llegar a cruzarse los sentidos, es decir, puede sentir o escuchar colores y ver sonidos.

 

¿Es cierto que a largo plazo personas consumidoras de estas sustancias tienen unos riesgos adversos, como puede ser la psicosis?

Tras la comparación de diversos estudios sobre los efectos adversos a largo plazo, se puede decir que entre los riesgos de consumir LSD se debe mencionar especialmente las crisis de ansiedad, ya que son los efectos más frecuentes e intensos. También se ha podido observar una alta comorbilidad con ataques de pánico. El consumo también trae riesgos altos de sintomatología como la desrealización (sensación de extrañamiento ante la realidad), despersonalización, disociación y pérdida de identidad. Los flash-back, apariciones de situaciones producidas durante el consumo de la droga, también son frecuentes.

Otros efectos descritos a largo plazo son la psicosis persistente y el Trastorno de Percepción Persistente por Alucinógenos (HPDD).

El primer fenómeno mencionado se puede definir como una serie de problemas mentales continuos, síntomas prolongados del primer episodio de psicosis. Entre ellos podríamos mencionar: alteraciones visuales, pensamientos desorganizados y confusos, paranoia, cambios del estado de ánimo y de la conducta.

Y el segundo efecto que se ha comprobado que tiene relación significativa con el consumo de LSD a largo plazo ha sido el HPDD. Siendo estas experiencias causadas por las drogas de manera recurrente, como alucinaciones u otros trastornos visuales. Estos flashbacks a menudo ocurren sin previo aviso y se pueden presentar pocos días o más de un año después del consumo de la droga. Estos síntomas a veces se confunden con otros trastornos, como un accidente cerebrovascular o un tumor cerebral.

Ambas afecciones son más frecuentes en personas con antecedentes de enfermedad mental. Aún así ninguna persona está exenta de obtener estos efectos tras el consumo de la sustancia, incluso puede ocurrir tras la ingesta de un solo consumo. Para el HPDD se pueden usar algunos medicamentos antidepresivos y antipsicóticos para disminuir el estado de ánimo y tratar la psicosis. Otra opción es utilizar tratamientos conductuales para ayudar a las personas a manejar la confusión o el miedo asociados con los trastornos visuales, sin ser excluyentes un tratamiento de otro, incluso el proceso de mejora será más productivo si se complementan tanto el tratamiento farmacológico como el tratamiento psicológico.

Es posible, en el caso de que usted consumiera LSD, plantearse superar este problema sin acudir a ayudas externas, pero en la mayoría de los casos suelen fracasar en la lucha contra esta adicción, ya que la intervención psicológica debe ajustarse a la utilización de técnicas y tratamientos que hayan demostrado su utilidad en dicho ámbito.  Si no se siente capacitado para ir solo a consultar a un profesional, busque a alguien del entorno de confianza a quien pueda comentárselo. Este primer contacto suele ser beneficioso y sentirá apoyo y comprensión. Podrían ser  padres, familiares, amigos, profesores,…

No es un signo de debilidad tener que acudir a personas externas para pedir ayuda en un momento complicado y aún menos cuando nos encontramos frente a una adicción. Superar una adicción no es fácil. Es recomendable si usted o alguien de su entorno consumiera LSD que acudiera a pedir cita a atención médica o a un profesional, prioritariamente un psicoterapeuta especialista en adicciones. Se sentirá atendido y se le ayudará de la mejor manera para que consiga su objetivo y así lograrlo.

Carmen Capilla
Psicóloga en formación en AFIP-Instituto Centta

 

Referencias:

  • Olivares Gordillo, D, (2018), Actualización en drogodependencia. Actualización Epidemiología, Patología y Tratamiento del alcoholismo., Formación continuada de Logoss. S.L.
  • Solé,P.J. (2003). LSD y alucinógenos. Adicciones, 15,(2), 179-198