¿Por qué cuesta tanto poner límites en nuestro círculo social?


Antes de analizar esta cuestión, es importante establecer una definición acerca de qué son los límites personales. Los límites, en el contexto relacional, son una serie de reglas, normas o pautas que se establecen de acuerdo con los valores individuales y tienen el objetivo de proteger el bienestar emocional y cognitivo de la persona. Es una forma de comunicar a los demás cuál es nuestra identidad, es decir, cuáles son nuestras necesidades y expectativas, que van a definir la calidad de las relaciones interpersonales.

¿Por qué es importante poner límites?

Los límites son la base de la salud mental: nos dan la libertad de elegir lo que queremos o no queremos hacer y nos protegen a nivel emocional, físico y cognitivo. Acarrean múltiples y diversos beneficios, y todos ellos potencian el autocuidado. Algunos de los más comunes son: la potenciación de la autoestima y la identidad, el aumento de la calidad de las relaciones interpersonales, la reducción del estrés y la ansiedad, la evitación de dinámicas tóxicas, el incremento de la honestidad con nosotros mismos y con los demás y, sobre todo, el desarrollo de buenas habilidades sociales y de la asertividad en la comunicación.

Cuando establecemos límites claros y estables en el tiempo, estamos comunicando a los demás qué queremos y que merecemos ser tratados con respeto, consideración y empatía. Es un reflejo de cómo nos vemos a nosotros mismos; es decir, los límites son un espejo de nuestra autoestima. Va a ser de vital importancia que los límites, además de comunicarlos, se pongan en práctica, ya que, si no se llevan a cabo, estamos dando un mensaje ambivalente al receptor. Al generarse esa ambivalencia, el mensaje que recibe el receptor es «perro ladrador, poco mordedor»; es decir, da igual que hayas sido asertivo y transparente a la hora de comunicarlo: si no se pone en práctica, el límite es inexistente.

¿Por qué cuesta tanto poner límites?

La dificultad a la hora de poner límites reside en seis factores psicosociales que hemos internalizado a lo largo de nuestras vidas:

  1. Miedo al rechazo y al conflicto: mucha gente evita poner límites por miedo a ser rechazada, generar conflicto o aparentar ser personas difíciles. Hay gente que prefiere sacrificar su bienestar a perder ese sentimiento de pertenencia.

  • Culpa: muchas personas tienen interiorizado que decirle que no a alguien es propio de personas egoístas y egocéntricas. Esto viene de la norma social «hay que ayudar siempre a los demás».

  • Aprendizaje: si de niño nunca te han puesto límites, o los límites que tú has establecido han sido ignorados o incluso castigados, va a haber una gran dificultad para establecerlos en el futuro.

  • Baja autoestima: si no sientes que tus necesidades son válidas o que tienen el mismo valor que las de otra persona, esto va a llevar a que no se pongan límites.

  • Falta de claridad: hay personas que nunca se han planteado sus necesidades, lo que quieren, lo que merecen o lo que necesitan de una persona, ya sea un amigo o su pareja. Esto hace imposible el establecimiento de límites, ya que no saben ni cuáles son.

  • Evitación de conflicto: muchas personas opinan que, si no se habla de ciertos temas, se evita así un conflicto desagradable y se mantiene la armonía en la relación. Pero nada puede alejarse más de la realidad: lo único que se está consiguiendo es posponer una conversación que tendrá lugar antes o después.

Consecuencias de no poner límites

Al no poner límites, el mensaje que se está transmitiendo al receptor suele ser que no nos respetamos y que, por ende, tenemos una autoestima muy baja. Da igual si nos han hecho daño o lo que hayan hecho, porque siempre les vamos a perdonar. Esto suele generar una relación con una dinámica muy tóxica, en la cual hay una persona que controla la dinámica y otra que se mantiene sumisa a ella.

Además de esto, no establecer límites puede suponer una fuente de estrés y ansiedad. Esto se debe a que, si nos callamos todo lo que pensamos, llegará un punto en que la situación nos sobrepase y explotaremos. Este resultado puede venir en forma de ataque de ansiedad, rabia, estrés, irritabilidad, tristeza, etc.

En conclusión, el establecimiento de límites es algo fundamental para nuestra salud mental y nuestro bienestar. Para ello, tenemos que reflexionar e identificar cuáles son nuestras necesidades y expectativas respecto a los demás. A raíz de esto, podremos decidir cuáles son nuestros límites y ponerlos en práctica con las personas que nos rodean. No poder o no querer establecerlos no se debe a ser una persona débil y con poco carácter, sino a un conflicto interno entre nuestra autoestima y nuestro sentimiento de pertenencia al grupo. Por ello, va a ser de vital importancia que en esta batalla gane la autoestima y el autocuidado.

Nerea Martín de las Blancas Concepción
Psicóloga en formación en AFIP-Instituto Centta

Bibliografía

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Cómo establecer límites en las relaciones sociales. (s. f.-b). Centro de Psicología Dana. https://www.psicologiadana.com/blog/como-establecer-limites-en-las-relaciones-sociales/

Von Stösser, D. (2026, 11 de febrero). 5 pasos para poner límites de una manera justa y responsable. Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/social/pasos-poner-limites-manera-justa-responsable